Chaquetas de plumas – Por qué son las más eficientes?

Las chaquetas para bajas temperaturas están disponibles con un relleno natural como plumas de ganso, son ligeras, y puedes compactarlas en un espacio muy pequeño y son muy cálidas. Sin embargo, si te atrapa la lluvia y tu chaqueta se moja, puede perder gran parte de su capacidad de aislamiento y aparte son más costosas que las de relleno sintético.

En los últimos años, los visitantes a áreas silvestres se han vuelto más conscientes de los problemas ambientales. Algunos mochileros, excursionistas y montañistas que querían ayudar a proteger el medio ambiente comenzaron a comprar ropa y sacos de dormir hechos con materiales aislantes “naturales” como lana, seda y plumas de ganso. Evitando comprar artículos que contenían fibras sintéticas. Porque se utilizaron recursos no renovables en su proceso de fabricación. En respuesta a estas inquietudes, los fabricantes de ropa y equipo para exteriores comenzaron a buscar nuevas formas de hacer productos que fueran más sostenibles, crearan menos contaminación del aire y del agua y reduciendo la cantidad de material de desecho que se deposita en los vertederos.

Si bien el valor de las chaquetas de plumas es mayor, también lo son su eficiencia y calidad. La capacidad del pluma para hincharse y aislar un espacio, aislando la misma cantidad de espacio con mucho menos peso que otras fibras, teniendo el más alto rendimiento, resultando más cálidas y más livianas. Algunas más económicas tienen una menor potencia de relleno  y sacrifican ligereza y la compresibilidad, aunque brindan una  mejor relación de calidez y peso superior a la mayoría de las chaquetas con relleno sintético.

Las chaquetas de plumón ligeras se fabrican con una estructura de deflectores o compartimentos individuales, generalmente en forma de franjas, rombos o cuadrados cosidos que sostienen el relleno para que no se desplace hacia abajo y que las hace más livianas y económicas.

Una desventaja de estos los deflectores es que generan zonas delgadas cerca de las costuras, donde el calor atrapado pierde aislación y puede escapar.

Los modelos con capucha suman calidez y versatilidad. Si bien no a todos les gusta una capucha.

El peso depende de algunos factores como: la capacidad de relleno, el tipo de tela y las características especiales de cada diseño. El uso de un mayor poder de relleno con más deflectores hace que obtenga la misma aislación y calidez con menos peso y relleno. Una tela más delgada hace que la chaqueta sea más ligera, perdiendo durabilidad. Para reducir su peso, algunos modelos cuentan con menos características, como bolsillos, cremalleras o cordones de tracción, algunas usan cremalleras súper livianas y pequeñas reduciendo unos gramos en cada componente, que a veces se traduce un producto menos duradero o menos práctico, por ejemplo la imposibilidad de ajustarla si ese elimina el uso de cordones.

Si bien pueden perder su aislamiento cuando se mojan y puede ser incómodo o incluso peligroso, generalmente utilizan tratamientos hidrofóbicos y recubrimientos químicos externos de DWR (Repelente de agua duradero) mejorando su impermeabilidad al agua y tiempos de secado, este hace que el agua forme gotas y resbalen por la superficie de la tela tratada. Lamentablemente estos recubrimientos pierden su eficacia cuando la chaqueta está sucia y las manchas de la chaqueta se “mojen”, sobre todo en las partes que rozan el cuerpo, el cuello y los hombros.

El ajuste de una chaqueta debe ser perfecto imitando la forma del cuerpo, sin restringir los movimientos y apenas holgada para llevar una capa o dos abajo. Si es demasiado holgada nos molestará utilizando una mochila,  esquiando o escalando, aparte que perderá mucho calor por el exceso de espacio interno.

Las chaquetas de plumón se comprimen mucho más que las sintéticas, lo que se traduce en mayor espacio para otros artículos. Generalmente es mejor una chaqueta menos cargada de características especiales que solo suman peso, ya que lo más importante es que funcione eficientemente y sea práctica para llevar.